Dyson entra al cuidado bucal con CameraJet, un cepillo que combina cámara, visión artificial e irrigación dirigida para limpiar entre los dientes mientras cepillamos.
- Una cámara de 100,000 píxeles analiza 28 imágenes por segundo para encontrar espacios interdentales.
- Su depósito antigravedad permite lanzar chorros dirigidos sin importar la posición del cepillo.
- El CameraJet cuesta 499.99 dólares y está diseñado para uso individual.
Dyson rehace el cepillo eléctrico desde cero
Los cepillos eléctricos llevan años evolucionando alrededor de la misma idea: motores más precisos, sensores de presión, temporizadores y aplicaciones que intentan convencernos de que nos cepillamos peor de lo que creemos. Dyson encontró otra ruta: meter una cámara dentro del cabezal y convertir el cepillo también en irrigador.

El resultado es Dyson CameraJet, un dispositivo desarrollado durante seis años que combina cepillado sónico, visión artificial y chorros de enjuague dirigidos específicamente a los espacios entre los dientes. Cuesta $499.99 dólares y ya está a la venta en Estados Unidos.
La idea encaja bastante bien con la estrategia reciente de Dyson. La compañía lleva tiempo llevando su ingeniería fuera de las aspiradoras, primero hacia el cuidado del cabello y ahora hacia el cuidado bucal. El CameraJet intenta hacer con el cepillo eléctrico algo parecido a lo que hizo Supersonic con el secador: tomar un producto bastante resuelto y preguntarse cuánto más puede complicarse —y mejorar— si el precio deja de ser la principal restricción.
Una cámara que decide cuándo usar el irrigador

Debajo de las cerdas hay una cámara macro intraoral de 100,000 píxeles. Analiza 28 imágenes por segundo mediante un algoritmo de aprendizaje automático denominado Gap Optical Targeting, diseñado para identificar, seguir y anticipar espacios interdentales.
Cuando encuentra uno, el sistema puede activar en unos 100 milisegundos un chorro cónico de enjuague. La diferencia frente a un irrigador convencional es importante: CameraJet intenta no disparar líquido indiscriminadamente, sino hacerlo justo donde detecta un hueco. Dyson asegura que su sistema de machine learning se desarrolló con 470,000 imágenes dentales y que el producto ejecuta alrededor de 16 millones de líneas de código.
El líquido se almacena en un depósito antigravedad de 12.5 ml. Una membrana interna reduce las bolsas de aire para mantener el flujo incluso cuando el cepillo cambia de posición, por ejemplo al colocarlo horizontalmente. La base sirve al mismo tiempo para guardar, cargar y rellenar el depósito; Dyson indica que este último proceso tarda alrededor de cinco segundos.
También puedes ver cómo te cepillas en directo
CameraJet se conecta mediante Wi-Fi y Bluetooth con la aplicación MyDyson. Desde ahí puede mostrar una transmisión en directo del interior de la boca, mapas de cobertura y recomendaciones sobre técnica y zonas que podrían estar quedando fuera del cepillado.
Inevitablemente, una cámara dentro del baño plantea una cuestión bastante más interesante que cuántas veces oscila el cabezal: qué ocurre con esas imágenes.
Dyson asegura que las imágenes procesadas por el dispositivo o por MyDyson no se almacenan ni se comparten y que ni la compañía ni terceros pueden acceder a ellas. La cámara únicamente se activa durante la visualización en vivo o cuando funciona la irrigación automática.
También hay sensores hápticos que avisan cuando aplicamos demasiada presión y diferentes intensidades de cepillado. Dyson afirma además que su sistema de oscilación variable elimina hasta un 69% más placa en zonas difíciles frente a cepillos eléctricos premium líderes, aunque ese dato procede de pruebas de laboratorio de la propia compañía y debe leerse como tal.
Un cepillo de 500 dólares y para una sola persona

Hay otra particularidad menos tecnológica: no está pensado para compartirlo cambiando únicamente el cabezal. El circuito interno transporta líquido y Dyson recomienda un dispositivo por usuario para evitar posibles problemas de contaminación cruzada.
El CameraJet se vende en Ceramic Ultra Blue y Ceramic Pink. El sistema incluye el cepillo, base de carga y rellenado, estuche de viaje, pasta dental y enjuague Dyson. La compañía ha desarrollado fórmulas de baja espuma porque demasiada espuma puede dificultar que la cámara vea correctamente los espacios entre los dientes.
Queda la cuestión de si todo esto resuelve un problema proporcional a su precio. La ingeniería tiene sentido: combinar cepillado e irrigación y utilizar visión artificial para decidir dónde actuar es bastante más interesante que añadir otra pantalla o un nuevo modo de vibración.
Pero Dyson vuelve a jugar la misma carta: tomar algo cotidiano, añadir suficiente ingeniería para hacerlo difícil de comparar con sus rivales y cobrar en consecuencia. Esta vez, el experimento cuesta prácticamente 500 dólares y ocurre dentro de tu boca.
