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¿Ya sabes de qué trata la nueva Ley de Portabilidad financiera?

Esto es todo lo que tienes que saber sobre esta nueva ley en Chile… 

Cambiarse de institución financiera ya no será un trámite tedioso, lento o caro, gracias a la nueva Ley de Portabilidad Financiera, que comenzará a operar el próximo 8 de septiembre en Chile. 

Tanto personas físicas como las micro y pequeñas empresas podrán cambiar de entidad financiera y acceder a los productos o servicios que mejor se adecúen a sus necesidades, de manera rápida y sencilla.

¿Qué objetivo tiene la Ley de Portabilidad Financiera?

El objetivo de esta nueva ley es aumentar la competencia en el mercado financiero para que las personas gasten menos tiempo y dinero en los trámites asociados a cambios de institución, y que accedan a productos más convenientes.

Cuentas corrientes, tarjetas de crédito, fondos de ahorro, créditos automotrices, créditos hipotecarios… Son solo algunos de los productos que las  personas, micro y pequeñas empresas podrán contratar en una nueva institución.

Las entidades sujetas a ésta nueva ley son:

  • Bancos
  • Cooperativas de ahorro y crédito
  • Instituciones que otorgan créditos automotrices
  • Compañías de seguros
  • Cajas de compensación
  • Cualquier otra entidad fiscalizada por la Comisión para el Mercado Financiero (CMF)

¿Qué cambió?

En primera instancia, la Ley de Portabilidad Financiera permite a las personas comparar todas las opciones que ofrecen las instituciones financieras, con el fin de que tomen una decisión informada. Así, tanto individuos como empresas podrán conocer de forma transparente los costos, intereses, tasas y comisiones.

Por otro lado, el cliente ya no será el encargado de realizar todos los trámites de transición, ahora es el nuevo proveedor quien gestiona todo el traslado a su nombre. 

¿Cómo funciona la portabilidad financiera?

El proceso de portabilidad financiera es muy sencillo y se puede realizar de dos maneras:

  • La primera es elegir el banco o institución financiera a la que quieras portar y solicitar el cambio. El proceso se llevará a cabo entre instituciones. 
  • La segunda es solicitar un Certificado de Liquidación en la institución actual y llevarlo a donde se desea cambiar, se firma una solicitud de portabilidad y da inicio el proceso. 

El certificado de liquidación es un documento gratuito que contiene una lista detallada de todos los productos contratados (cuentas bancarias, líneas de crédito, créditos hipotecarios y de consumo, etc.), las tasas, comisiones y el valor total de los créditos. 

Cabe mencionar que es el nuevo proveedor quien gestiona todo el trámite de transición, incluyendo la terminación de contrato con el otro proveedor, algo muy similar a lo que hacen las compañías telefónicas con la portabilidad numérica. Esto sin duda es una gran ventaja para los clientes. 

¿Qué hay del refinanciamiento de créditos?

Una de las grandes ventajas de esta nueva ley es el refinanciamiento de créditos, desde hipotecarios hasta automotrices. 

Cuando un cliente solicite el refinanciamiento comenzará un proceso de subrogación que disminuye los costos y los tiempos del trámite. Esto hace que la persona pueda modificar el plazo o la tasa de interés del crédito.

Debemos mencionar que hoy en día las familias chilenas destinan un 25% de sus ingresos a pagar deudas. Con la nueva ley el costo de los trámites disminuirá un 60%, sin duda un alivio para su bolsillo.

Por ejemplo, actualmente el costo de refinanciar un crédito hipotecario de 1000 UF es de $700.000. Con la portabilidad financiera, pasará a costar alrededor de $280.000.

Mientras que los tiempos bajarán un 40% (alrededor de 30 días menos). 
Gracias a esta nueva ley la portabilidad se volverá un derecho de todos los Chilenos. A través de una mayor transparencia, menor burocracia y costos más accesibles, las personas y empresas podrán tener acceso a productos financieros de más calidad y en mejores condiciones, lo cual repercutirá positivamente en su economía y la de todo el país.

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