Hace dos años, Matt Reeves consiguió lograr algo que cada vez más cineastas están luchando por hacer en un clima de cine de estudio cada vez más abrumado por secuelas, franquicias, precuelas y secuelas. En realidad hizo una película, en medio de todo eso, que no sólo era una gran película de la franquicia y una mejora respecto a su predecesora, pero una gran película. Dawn of the Planet of the Apes logró trascender, -sí vimos ejércitos de monos desnudos- premisa que nos mostró como a pesar de la unidad humana el hombre siempre busca destruirse a sí mismo, incluso cuando exista una manera mejor y más pacífica de salvarse.

Ahora, Reeves se encuentra de nuevo detrás de la cámara por lo que presumiblemente la conclusión de esta trilogía sea que War for the Planet of the Apes nos lleve a cuando después de la última película, cuando César (Andy Serkis) se vio obligado a tomar las armas contra la humanidad para defender su propia raza. Ahora, una última resistencia  dirigida por Woody Harrelson parece llevar la lucha a la tribu y casa de César. (Por supuesto, los intentos de Gary Oldman no quedaron bien.)